AA (aahispano)

4007  
AA
2020.07.25 

Como la ve Bill. Nuestro Problema está Centrado en la Mente

Sabemos que mientras el alcohólico se aparta de la bebida, sus reacciones son muy parecidas a las de otros individuos.
Tenemos igualmente la certeza de que una vez que es introducido en su sistema cualquier dosis de alcohol, algo sucede, tanto en el sentido físico como en el mental, que le hace prácticamente imposible parar de beber.
La experiencia de cualquier alcohólico confirma esto ampliamente.
Estas observaciones serían académicas y no tendrían objeto si nuestro amigo no se tomara nunca la primera copa, poniendo así en movimiento el terrible ciclo.
Por consiguiente, el principal problema del alcohólico está centrado en su mente más que en su cuerpo.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, pág. 21
AA
2020.07.25 

https://www.tn8.tv/departamentos/512936-policia-rescata-del-mundo-del-alcohol-mas-de-50-personas-en-carazo/

AA
2020.07.24 

La Esperanza Engendrada en la Desesperación. Carta al Dr. Carl Jung:

"La mayoría de las experiencias de conversión, sea cual sea la variedad, tienen como denominador común un profundo colapso del ego.
El individuo se enfrenta con un dilema imposible.
"En mi caso, el dilema había sido creado por mi forma compulsiva de beber, y el profundo sentimiento de desesperación había sido
enormemente intensificado por mi doctor.
Fue intensificado aún más por mi amigo alcohólico, cuando me comunicó su veredicto de desahucio respecto a Rowland H.
"Tras mi experiencia espiritual me vino la visión de una sociedad de alcohólicos.
Si cada uno de los que sufren transmitiera a cada recién llegado la opinión científica en cuanto a la condición desesperada del alcohólico, podría abrirle la posibilidad de una experiencia espiritual que le transformaría.
Este concepto resultó ser la base del éxito que A.A. ha tenido desde entonces".
GRAPEVINE, Enero de 1963.
AA
2020.07.21 

¿Te has preguntado alguna vez…?

“¿Por qué la forma larga de la Segunda Tradición es más corta que la forma corta?” Esta es una pregunta que se recibe en los Archivos Históricos de la OSG casi todas las semanas; también surge en los Foros Regionales.
Respuesta: Las Doce Tradiciones de A.A. fueron publicadas originalmente en una serie de artículos aparecidos en el Grapevine a partir del número de mayo de 1946. Estos son lo que consideramos la forma larga de las Doce Tradiciones. En los años siguientes, Bill W. viajó por el país explicando las
Tradiciones y tratando que los miembros se familiarizaran con ellas. En 1949, Earl T., miembro de A.A. de Chicago, sugirió inicialmente a Bill que volviera a redactar las Tradiciones de A.A., indicando que eran demasiado largas.
Bill se dedicó a trabajar en el texto con la idea de producir una declaración concisa, informativa e instructiva que pudiera imprimirse junto con los Doce Pasos.
En una carta fechada el 17 de junio de 1949, Bill explicó lo siguiente respecto a la “forma corta” de las Doce Tradiciones.
Dijo: “Por consiguiente, he vuelto a trabajar en los materiales y he producido lo que espero que sea un texto más claro y moderado –– algo que sea un acompañante más apropiado de los Doce Pasos y casi con la misma cantidad de palabras”.
Después de muchas investigaciones a lo largo de los años, el personal de los Archivos Históricos no ha podido encontrar ninguna documentación en la que Bill explique por qué decidió incluir la frase adicional en la Segunda Tradición:
“Nuestros líderes no son más que servidores de confianza, no gobiernan”. En las investigaciones, se encontró la siguiente carta escrita por Frank M., antiguo archivista de la OSG:
“Según recordarán, en los últimos años de la década de los 40 y de primeros de los 50, históricamente el ambiente no era muy positivo con respecto a ‘organizar’ Alcohólicos Anónimos. Los miembros creían que las cosas se complicarían mucho si las Tradiciones entraran en vigor y se iniciara una Conferencia. Se sentían preocupadas por ‘asuntos de control’. Así que la frase ‘nuestros líderes no son más que servidores de confianza, no gobiernan’ se añadió para aplacar esos temores”.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Otoño 2012) con permiso de A.A. World Services, Inc.
AA
2020.07.19 

https://www.elespectador.com/noticias/salud/el-control-de-las-adicciones-peligra-por-el-confinamiento/

AA
2020.07.19 

https://www.elsoldeorizaba.com.mx/local/diputado-pide-se-restrinja-la-venta-de-aguardiente-podria-estar-adulterado-pandemia-alcoholismo-ilegal-salud-cofepris-5508661.html

AA
2020.07.18 

*Como lo ve Bill* No.125. *Mirar Más Allá del Horizonte*

Mi taller se sitúa en una colina detrás de nuestra casa. Mirando hacia el
valle, veo la casa comunitaria del pueblo en la cual se reúne nuestro grupo local.
Más allá del círculo de mi horizonte está el mundo entero de A.A.
* * * *
La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más apreciada que
tiene nuestra Sociedad.
Nuestras vidas y las vidas de todos los que
vendrán dependen firmemente de ella.
Sin la unidad cesaría de latir el corazón de A.A., nuestras arterias mundiales dejarían de conducir la
salvadora gracia de Dios.
A.A. HOY EN DIA
DOCE Y DOCE, pág. 135
AA
2020.07.17 

Alcohólicos anónimos retoma su quehacer en Colón

La comunidad de Alcohólicos Anónimos en el municipio de Colón retoma sus reuniones habituales tras la recuperación paulatina de la vida social post-covid-19.
Informó uno de sus miembros que la capilla de la Iglesia católica y la sede de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) acogen actualmente en sesiones alternas a los 4 grupos de la cabecera municipal, a partir de las 8:30pm. Los miembros del 5to grupo, que radica en el poblado de Desengaño, se unieron a los de la ciudad, pues la institución donde se reúnen aún no está autorizada para su reapertura.
Durante los encuentros se mantienen estrictas medidas higiénicas, chequeadas por las autoridades de inspección sanitaria. Entre ellas destaca el uso permanente del nasobuco, incluso para hablar en la tribuna, los baños podálicos a la entrada y la desinfección de asientos y superficies de uso común.
Dispuestos a brindar una mano amiga se mantiene esta Organización No Gubernamental (ONG) para la recuperación de enfermos de alcoholismo, por lo que insisten en que las puertas de estos sitios siempre están abiertas para quienes reconocen que el alcohol es un problema en sus vidas, y necesitan ayuda, reseña Marlevys Chávez Herrera en el sitio web de Radio Llanura de Colón. (TVY) (Con informaciones de sitios web regionales y archivos del redactor)(16/07/20).
Fuente: http://www.tvyumuri.icrt.cu/matanzas/al-dia-la-actualidad-en-matanzas-143/
AA
2020.07.17 

Alcohólicos Anónimos vs. otros enfoques: la evidencia ahora está aquí

Una revisión actualizada muestra que el programa de AA funciona mejor que otros tratamientos comunes y es menos costoso.
Por Austin Frakt y Aaron E. Carroll
__Publicado el 11 de marzo de 2020 en The New York Times__
Durante mucho tiempo, los investigadores médicos no estaban seguros de si Alcohólicos Anónimos funcionaba mejor que otros enfoques para tratar a las personas con trastorno por consumo de alcohol. En 2006, un revisión análisis de pruebas concluyó que no teníamos suficiente evidencia para juzgar. Esto ha cambiado.
Una revisión sistemática actualizada publicada por la Fundacion Colaboración Cochrane encontró que AA conduce a mayores tasas y períodos de abstinencia en comparación con otros tratamientos comunes. En otros parámetros, como bebidas por día, funciona tan bien como los enfoques proporcionados por terapeutas individuales o médicos que no confían en las interacciones entre iguales de AA.
¿Qué cambió? En resumen, la última revisión incorpora más y mejores pruebas. La investigación se basa en un análisis de 27 estudios con 10.565 participantes. La revisión anterior de 2006 de la Colaboración Cochrane se basó en solo ocho estudios y terminó con un llamamiento a más investigación para evaluar la eficacia del programa. En los años siguientes, los investigadores respondieron a esa llamada. La revisión más reciente también aplicó estándares que eliminaron algunos estudios más débiles que condujeron a los hallazgos anteriores.
En la última década más o menos, los investigadores han publicado una serie de ensayos aleatorios y cuasi-experimentos de muy alta calidad. De los 27 estudios en la nueva revisión, 21 tienen diseños aleatorios. Juntos, estos cambian la conclusión: "Estos resultados demuestran la efectividad de AA para ayudar a las personas no solo a iniciar sino a mantener la abstinencia y la remisión a largo plazo del alcoholismo", dijo el autor principal del estudio, John F. Kelly, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard y director del Instituto de Investigación de Recuperación en Hospital General de Massachusetts. "El hecho de que AA sea gratuito y esté tan ampliamente disponible también es una buena noticia. Es lo más parecido en salud pública a un almuerzo gratis".
Los estudios generalmente muestran que otros tratamientos pueden dar como resultado aproximadamente del 15 al 25 por ciento de personas que permanecen abstemias. Con AA, el porcentaje está entre 22 por ciento y 37 por ciento (los hallazgos específicos varían según el estudio). Aunque AA puede ser mejor para muchas personas, otros enfoques también pueden funcionar. Y, como con cualquier tratamiento, no funciona perfectamente todo el tiempo a todo el mundo.
El estudio riguroso de programas como Alcohólicos Anónimos supone un desafío porque las personas participantes se seleccionan a sí mismos y los que se apuntan pueden estar más motivados para abstenerse de beber que los que no lo hacen.
A pesar de estos desafíos, algunos ensayos aleatorios de alta calidad sobre Alcohólicos Anónimos se han llevado a cabo en los últimos años. Uno, publicado en la revista Addiction, descubrió que aquellos que fueron asignados aleatoriamente al enfoque de AA basado en el programa de 12 pasos, asistieron a más reuniones y exhibieron un mayor grado de abstinencia, en comparación con los de los otros grupos de tratamiento.
Alcohólicos Anónimos a menudo se combina con otros tipos de tratamiento que fomentan la asistencia a AA. "Para las personas que ya están en tratamiento, si le agregan AA, sus resultados son superiores a los que solo reciben tratamiento sin AA", dijo Keith Humphreys, profesor de la Universidad de Stanford.
Alcohólicos Anónimos no solo produjo tasas más altas de abstinencia y remisión, sino que también lo hizo a un costo menor, encontró la revisión Cochrane. Las reuniones de AA son gratuitas. Otros tratamientos, especialmente aquellos que usan el sistema de atención médica, son más caros.
Otro estudio concluyó que, en comparación
AA
2020.07.17 

con los participantes de Alcohólicos Anónimos, los que recibieron tratamientos cognitivos

conductuales tuvieron aproximadamente el doble de visitas ambulatorias, así como más atención hospitalaria, que costaron un poco más de 7.000 dólares por año. (Los tratamientos cognitivos conductuales ayudan a las personas a analizar, comprender y modificar su comportamiento al beber y su contexto).
Otro análisis encontró que por cada reunión adicional de AA a la que asistieron los pacientes, los costos de atención médica cayeron en casi un 5 por ciento, principalmente como resultado de menos días en el hospital y menos visitas psiquiátricas.
Las reuniones de AA son omnipresentes y frecuentes, sin necesidad de cita, solo tienes que presentarte. Los lazos formados a partir del desafío compartido de la adicción (construir confianza en un entorno grupal) pueden ser un ingrediente clave para ayudar a las personas a mantenerse en el camino hacia la recuperación.
En el mundo, el uso indebido y la dependencia del alcohol son responsables de 3,3 millones de muertes por año, 10 veces el número de muertes por todas las drogas ilícitas combinadas.
En los Estados Unidos, el alcohol es un asesino más grande que otras drogas; representa la mayoría de todos los casos de tratamiento de adicciones; y es responsable de al menos 250 mil millones de dólares al año en pérdida de productividad y costos relacionados con el crimen, el encarcelamiento y la atención médica. Además, las muertes estadounidenses relacionadas con el alcohol aumentaron más del doble entre 1999 y 2017.
La reducción de las cargas humanas y financieras del alcohol es una prioridad de salud pública que a menudo se pasa por alto, y la nueva evidencia sugiere que, en conjunto, una de las soluciones más antiguas (Alcohólicos Anónimos existe desde hace 85 años) sigue siendo la mejor.
Austin Frakt es director del Centro de Recursos de Política Basada en Evidencia Asociada en el Sistema de Salud VA Boston; profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston; y un investigador científico senior de la Harvard TH Chan School of Public Health.
Aaron E. Carroll es profesor de pediatría en la Facultad de medicina de la Universidad de Indiana y en el Instituto Regenstrief. Escribe en blogs sobre investigación y políticas de salud en The Incidental Economist y hace videos en Healthcare Triage . Es autor de "La Biblia de la mala comida: cómo y por qué comer pecaminosamente".
AA
2020.07.16 

UNA HISTORIA QUE COMO BUEN AA DEBES CONOCER. Primera Tradición (Eddie Rickenbacker)

EL NAUFRAGO QUE ENCONTRÓ LA FE
El 21 de octubre de 1942, a eso de las dos y treinta de la tarde un avión militar con ocho ocupantes (cinco tripulantes y tres pasajeros); cayo en el Océano Pacifico, por falta de combustible. Había salido de Hawaii con rumbo a la isla de Cantón y por una falla en los instrumentos estuvieron volando perdidos por cerca de cinco horas hasta que se les agoto la gasolina.
Sin agua, ni alimentos y en un mar infectado de tiburones, después de veinticuatro días de angustia, desesperación y sobresalto, lograron salvarse de aquella pesadilla, en frágiles balsas, gracias a la fe, al tesón y la constancia del capitán Eddie Rickenbacker, por mantenerlos unidos y lograr entre ellos un mínimo soplo del aliento y esperanza que les permitiera sobrevivir.
Esta fue una de las etopeyas más dramática de la segunda Guerra Mundial, acerca de la cual se refiere nuestra tradición uno. Como la historia que incontables veces pusieron de nuevo en escena los pioneros de A.A., en multitudes de ciudades y aldeas, para resaltar como el bienestar común es lo más importante.A continuación su relato, tomando de selecciones de Readers Digest, de agosto de 1943, y que publicamos dado su similitud con el tema de este número y gracias a la colaboración de un miembro del grupo central de la ciudad de Manizales.
Los veinticuatro días inolvidables que pasamos en el pacifico fueron para mi, la aventura más grande que le puede ocurrir a un hombre: la de encontrar a Dios.
Antes del suceso, Yo era un Agnóstico, un Ateo, si ustedes se empeñan. Pero en una balsa salvavidas no hay ateos, como los hay tampoco en una trinchera batida por la metralla.
Cuando caímos en la cuenta de que nuestra fortaleza volante estaba a punto de quedarse sin gasolina, empezamos a prepararnos para el violento amerizaje. Fue entonces cuando el subteniente D,Angelis, nuestro navegante, dijo: “No me tomaran ustedes a mal que rece, ¿verdad?”
Recuerdo perfectamente que la pregunta me molesto bastante. ¡Y cuando hube de avergonzarme días después, de aquel conato de enojo!
El segundo día que pasamos en las balsas, vi al soldado Bartek leyendo su biblia. Nadie se atrevía a gastarle una broma. Quizá presentamos ya en aquel instante de cuanto nos iba a servir aquel "librito".
El cuarto día Bartek volvió a sacar su biblia. Nuestras tres balsas estaban unidas por cuerdas y las juntamos para rezar en común. Dijimos el padre Nuestro y el coronel Adamson leyó un pasaje de la biblia de Bartek. Me pareció que aquello no iba a remediar nada nuestra situación, pero tampoco la empeoraría. El capitán Cherry, el piloto del avión, leyó entonces un versículo: “Así pues, no os acongojéis pensando ¿qué comeremos? O ¿Qué beberemos?" Si, si, dije para mis adentros. Lo creeré cuando vea los bocados y el agua.
El sexto día se hizo evidente que nos habíamos desviado de las rutas que siguen los aeroplanos y los barcos de reconocimiento y que, por lo tanto, no nos hallarían nunca.
Empezamos a sentir debilidad. Teníamos hambre. Aquella noche uní mi voz, mecánicamente, pasivamente, a la plegaria del grupo. Pedimos comida en nuestras oraciones. Cherry, que siempre trataba a Dios de “mi Amo”, imploro: “Mi Amo, estamos en un negro apuro, como sabes... Esperamos confiadamente en que pasado mañana tendremos algo… un poquito… lo que sea… cualquier cosa. Mira a ver lo que puedas hacer por nosotros, mi Amo”.
Cuando termino, Cherry disparo la bengala a ver lo que sucedía, y, en efecto, sucedió algo. La bengala estaba defectuosa y en ves de elevarse cayo al agua chisporroteando. A su intenso resplandor vimos una barracuda persiguiendo una bandada de peces que venían hacia nosotros atraídos por la súbita claridad. Dos de los fugitivos de buen tamaño, saltaron dentro de la balsa. A la mañana siguiente nos desayunamos con una tajadita de pescado crudo.
Aquella tarde ya rece con más devoción. Llegue a decir la mitad del padre nuestro sin tropezar. Toda la vida me acorde de aquellas oraciones…
AA
2020.07.16 

y de lo que sucedió después. Cherry elevo sus preces:

“mi amo, te hemos pedido comida y nos la has concedido. Ahora te pedimos agua. Si no te apresuras a darnos tu auxilio me figuro que estamos irremediablemente perdidos. De ti, de ti solo depende nuestra suerte”.
Y ahora comprendo que la súplica de Cherry contenía todo lo que debe tener una oración: ruego a Dios, conformidad con su voluntad y la fe en que la súplica será escuchada.
En efecto, al poco rato divise una nube que se iba oscureciendo por instantes. De la nube colgaba una cortina azulosa. Era lluvia!!… lluvia!!… ¡y avanzaba hacia nosotros!
“!aquí esta grito Cherry. “Gracias, Amo Mío!” un minuto más… y empezó a diluviar. ¡Agua dulce! ¡Agua Fría!, juntamos las manos para recoger en su hueco el precioso líquido. Bebimos ávidamente.
Calmada la sed, nos llenamos las bocas de agua y la fuimos echando a buches en el único deposito que disponíamos: en los chalecos salvavidas.
El noveno día, el señor nos suministró unas cuantas tajaditas de un cazon que pesco Cherry con un anzuelo sin carnada.
Al día siguiente, a la hora de rezar, Cherry dijo el Padre Nuestro, y después cada uno de nosotros oro por si solo. Hubo quienes confesaron en alta voz sus pecados. Yo, por mi parte, no me ruborizo el declarar que hice el firme propósito de enmienda. Y puedo asegurar que lo he cumplido.
Antes apenas podía pasar veinte minutos en compañía de un amigo sin promover una acalorada discusión. A todo bicho viviente le veía enormes defectos. A nadie le encontraba cualidad buena. El único ser sin faltas que había en el mundo era yo, Jim Whitaker. Ahora, al revés, tengo a todo el mundo por bueno y decente mientras no se demuestre lo contrario.
Rickenbacker Se dirige siempre al señor como “Nuestro padre”. Rick no ha hecho nunca alarde externo de piedad, no obstante ser los sentimientos religiosos que profesa, alla en su fuero íntimo, de los que contribuyen a hacer de este mundo un lugar mas digno de vivir en él.
Uno de los náufragos, al llevarse su vez en la ronda de oraciones, le pidió a Dios que pusiera fin a sus sufrimientos enviándole la muerte. Rick grito al punto: “! Cállate! ¡No molestes a Dios! ¡Lo que el escucha si las oraciones, no los lloriqueos!”.
El dia decimotercero, ocurrió el primero de los milagros que hablan de acabar para siempre con mi incredulidad. El sol abrazaba. A eso de la media mañana pareció que iba a caer un chubasco, pero tuvimos el desconsuelo de ver la lluvia a medio kilómetro. Fue aquel el primer día que lleve yo la voz cantante en las oraciones “Dios mío”**, dije, “tú sabes lo que esa agua significa para nosotros. El viento se la ha llevado. En tus manos está el mandárnosla otra vez. Eso es nada para tu infinito poder. Para nosotros, en cambio señor, es la vida”.
“ordénale al viento que nos traiga esa lluvia. Sin ella, señor, pereceremos”.**
Hay ciertas cosas que no pueden explicarse por las leyes naturales. El viento no cambio, más a pesar de eso, la cortina de lluvia empezó a moverse lentamente hacia nosotros, contra el viento, como si una mano omnipotente la empujase.
Bebimos y guardamos agua. Aquella lluvia que nos mandó Dios nos ayudó a resistir los cuatro días siguientes, que fueron terribles.
De los siete sobrevivientes era yo el único que no tenía parte del cuerpo cubierta de ulceras por la acción del agua salada. La cortísima cantidad de agua que podíamos beber al día, solo servía para ser más torturante nuestra sed. Estábamos ya tan débiles, que el esfuerzo más ligero nos dejaba extenuados. Se nos caía la ropa a pedazos, y el sol ecuatorial nos achicharraba sin piedad. Todos habíamos tenido ya amagos de delirio. Estoy absolutamente convencido de que la fe en Dios, la fe que había reconquistado, fue lo único que nos sostuvo.
El día décimo octavo, a la hora de nuestra plegaria en común, rece como nunca. Le pedí a Dios con toda mi alma que nos mandara socorro, que nos salvara. Algo me decía que el auxilio estaba en camino.
Al día siguiente, poco después de amanecer, avistamos un aeroplano que volaba en dirección a nosotros, gritamos
AA
2020.07.16 

y agitamos unos guiñapos. El avión pasó como a tres millas sin vernos.

Si no lloramos, fue únicamente por no haber ya en nuestros cuerpos humedad suficiente para formar ni una triste lagrima.
En la mañana del vigésimo día, Cherry desamarro su balsa de las otras dos, por creer que dispersándose la balsas por una superficie más extensa sería más fácil que llegaran a divisar alguna. Tan lógico me pareció el argumento, que desamarre la mía también, iba en ella conmigo De Agelis y nuestro radiotelegrafista, el sargento Reynolds.
En la madrugada del día vigésimo primero me despertó De Agelis, “Jim” me dijo, “será tal vez espejismo pero juraría que veo algo”.
¡A doce millas divisaban se unas palmeras! Las otras dos balsas se habían perdido de vista. Sacamos los remos de aluminio. Empecé a remar desesperadamente. Y remando estuve siete horas y media. Fue en esas horas cuando ocurrió el segundo de los dos milagros. Lo que hice en aquella lucha frenética por llegar a la isla, no lo hubiera podido hacer sin la ayuda divina.
Mis compañeros hallábase en el más lamentable estado. El pobre de Agelis ,le echaba una mano de vez en cuando, pero estaba tan débil que no podía remar más que unos minutos seguidos. Reynolds yacía tendido en el fondo de la balsa. Con los ojos inversamente unidos, casi perdidos halla en el fondo de las cuencas, parecía su cabeza la de un muerto.
Cuando estábamos casi a punto de tocar orilla, una leve corriente empezó a empujarnos mar afuera.
Le pedí a Dios a gritos, que me diera fuerzas. Grite con el último aliento de mis pulmones para que mi voz, sobreponiéndose al rumor del viento que comenzaba a soplar, llegase hasta el.
Al cabo de media hora de angustioso forcejo me convencí de que iba contra la corriente un chubasco tan espeso que casi oculto la isla a nuestra vista. Tome a gritar en el paroxismo de mi congoja: “Dios mío, no me abandones ahora!”.
Y no me abandono. Juraría que en el posterior esfuerzo por llegar a la rocosa orilla, se doblaban los remos de aluminio contra las olas de la rompiente. Y no era yo no era este Jim Whittaker, el que los doblaba así. No tenía yo fuerza en aquel momento para doblar un simple alfiler. Yo no tuve conciencia de realizar esfuerzo de ninguna clase. Tal parecía que los remos se movían automáticamente y que mis manos lo que hacían era seguir su movimiento. Aquellos remos los manejaban unas manos que no eran las mías.
Hoy hallándome completamente restablecido, lo pensaría mucho, antes de lanzarme remo en mano por aquel revuelto pedazo de mar, Y, sin embargo, agotado, cadavérico, después de tres semanas de hambre, sed y exposición a la interperie, ejecute una proeza que hubiese puesto a prueba al hombre más vigoroso.
Llegamos por fin a la linde de los arrecifes. Con mil precauciones fuimos haciendo pasar la balsa sobre las crestas afiladas de la barrera de coral, hasta vernos en las tranquilas aguas del interior.
A las dos de aquella tarde, la vigésima primera de nuestra tremenda odisea, pusimos la planta en la isla. ¡Estábamos salvados!
Apenas nos vimos en tierra caímos de hinojos y le dimos gracias a Dios por habernos conservado la vida.
No sé cuántas veces he hecho ya este relato. Lo he hecho en fábricas de aviones, en fundaciones de acero, en astilleros. He contado las licitudes en las balsas. He referido como encontré de nuevo a Dios en aquellos días tremendos y pavorosos, y lo contare mientras me quede un hálito de vida. Por algo ha sido el acontecimiento más grande que le pueda ocurrir a un mortal. Por algo es el relato más solemne y emocionante que labios de hombre pueden hacer.
AA
2020.07.16 

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=382159&SEO=alerta-en-costa-rica-por-posible-alza-en-consumo-alcohol-por-covid-19

AA
2020.07.15 

En una junta: “Cuando tenia dieciséis años estaba actuando como si tuviera cuarenta y cuatro, cuanto tuve cuarenta y cuatro años actuaba como si tuviera dieciséis.

No esto seguro como, pero el alcohol ¡hizo posible ambas cosas!
Reimpreso con el permiso del A.A. Grapevine, Inc.
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2020.07.13 

‘Una clase especial de servicio de A.A.’. Las personas que están presas suelen decir que son “invisibles” ante el mundo en general.

Para los alcohólicos que están tras las rejas, esa invisibilidad es doble, ya que a menudo sienten que tienen que esconder la enfermedad de los otros presos que sí los ven. El dolor, el miedo y el aislamiento causados por mantener ese secreto crean una prisión dentro de la prisión. Es por este motivo que A.A. organiza a voluntarios que llevan reuniones y brindan un espacio seguro para los alcohólicos enfermos que sufren y que necesitan hablar con otras personas como ellos.
Si bien hay cientos de reuniones de A.A. que se llevan a las cárceles de todo el país, sigue siendo difícil encontrar voluntarios que estén disponibles y puedan llevar a cabo este vital servicio. Entre los factores que dificultan este servicio están las limitaciones de tiempo y la lejanía de las instituciones, además de los pasos a menudo complicados para obtener autorización y la necesidad de llenar muchísimos papeles.
Sin embargo, hay otra forma de llevar el mensaje tras los muros. Una de las formas más reconfortantes y menos conocidas de hacer el Paso Doce, en el que un alcohólico extiende su mano a otro alcohólico, es a través de la práctica tradicional y efectiva de escribir cartas. A lo largo de la historia, la pluma ha demostrado ser más fuerte que la espada, pero en este caso, no solo es fuerte, sino que puede salvar una vida.
Extender la mano a un completo desconocido era lo último que se le hubiera ocurrido hacer a Aaron B. Cuando bebía, su forma de ser era muy parecida a la de otros alcohólicos: egocéntrica y egoísta al extremo. Pero todo eso cambió poco tiempo después de que Aaron lograra la sobriedad en 2008. Un amigo se ofreció a llevarlo a una reunión en un centro de detención juvenil en el estado de Washington.
Aaron quedó inmediatamente impresionado por la fuerza del ambiente y la sed de recuperación que vio. Comenzó a asistir regularmente al centro y en poco tiempo asumió un compromiso sólido de servicio. Aaron había pasado por una niñez difícil, lo que le hacía relacionarse bien con los jóvenes en las reuniones. Se identificaba directamente con el abuso de alcohol, el “bullying” y el miedo que sentían.
Pero cuando Aaron comenzó a disfrutar de los beneficios de la vida en sobriedad — un buen trabajo, un matrimonio feliz y el nacimiento de su primer hijo — se le hizo cada vez más difícil lidiar con todas sus responsabilidades, especialmente estar presente para su trabajo y su familia y a la vez desplazarse largas distancias hasta el centro. En poco tiempo, luego de tomar la dura decisión de abandonar su compromiso de servicio, se dio cuenta de lo importante que había sido para él, por lo que se ofreció como voluntario para ser coordinador de correccionales de distrito en Renton, Washington. Si bien disfrutaba del puesto, seguía extrañando el trabajo individual con alcohólicos presos. Mientras prestaba servicio como coordinador de correccionales, Aaron leyó un folleto sobre el programa de correspondencia de correccionales (“Correspondencia de Correccionales — Una Clase Especial de Servicio de A.A.”, disponible de la OSG). Inmediatamente llenó el formulario que aparece en la parte de atrás del folleto y pidió que lo conectaran con hombres que estuvieran cumpliendo condenas en la prisión, y que habían solicitado tener contacto con gente de A.A. de afuera. No tenía idea del impacto que iba a tener.
“Siempre me gustó escribir, pero no me esperaba todo lo que sucedió”, dice. Como es típico en A.A., Aaron se daría cuenta de que, con su voluntad de ayudar a otros, la persona que realmente se benefició fue él. “El milagro de mi vida es que compartiendo a través de cartas con hombres que son iguales que yo, no me he tomado ni un trago”.
La característica singular del servicio de correspondencia de correccionales es que puede llevar el mensaje de A.A. a las cárceles y llegar al alcohólico que sufre, en casos en los que no hay ninguna otra ayuda disponible. El tratamiento, las reuniones de A.A. y
AA
2020.07.13 

otros servicios a los que se puede acceder fácilmente en el exterior no siempre están disponibles en las prisiones.

Aaron insiste en la eficacia del programa de correspondencia. “El poder conectarse con otro alcohólico y presentarle a A.A. como su primera introducción a la sobriedad es exactamente lo que nuestra Comunidad hace”. También observa que hoy en día es raro que una persona en la cárcel tenga su primer contacto con la recuperación a través de A.A., ya que varias organizaciones profesionales suelen llegar primero.
Aaron está convencido de que su sobriedad se ha beneficiado inconmensurablemente del programa de correspondencia, que le permite hacer su labor con los presos y poder presenciar los milagros que ocurren en sus vidas. “Lo que me encanta sobre la comunicación con miembros de A.A. en la cárcel es la sinceridad. Los hombres que están en prisión no tienen ningún motivo para guardarse nada”. Aaron ha tenido el honor de trabajar los Pasos por correo con muchos de sus contactos epistolares y de ver cómo esto les ha cambiado la vida. Ha visto a hombres que han salido de la cárcel, restablecido relaciones con sus familias, conseguido trabajos y se han convertido en miembros sobrios de la sociedad.
Actualmente hay más de dos millones de personas encarceladas en los Estados Unidos y Canadá. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo calcula que el 26.9 por ciento de los adultos reconocen haber bebido compulsiva o excesivamente. Por su parte, el Buró de Justicia Americana (American Justice Bureau) informa que el 42 por ciento de los crímenes son cometidos bajo la influencia del alcohol y/o las drogas. Sacar cuentas es incluso más alarmante, si consideramos que probablemente la cifra reportada está por debajo de la realidad, ya que el alcoholismo suele esconderse por la negación, la vergüenza y el estigma de la enfermedad. Al margen de los números y las estadísticas, es obvio lo crucial que es que los hombres y las mujeres encarcelados puedan ser alcanzados por sus compañeros de afuera. Un preso anónimo que vive en una cárcel del norte del estado de Nueva York lo expresó con la mayor claridad cuando se refirió a programas como este como “llevar la luz a un lugar muy oscuro”.
El Programa de Correspondencia de Correccionales es sin duda la alternativa más viable a una reunión, para poder llevar esa luz a la institución. Brian C. de Knoxville, que trabaja activamente llevando reuniones de A.A. a cárceles de Tennessee, está intentando conseguir una casilla de correo para su grupo, para facilitar una mayor correspondencia con las prisiones de su área. Sabe bien que las personas que no están dispuestas a utilizar la dirección de su casa para comunicarse con un preso pueden estar predispuestas a llevar a cabo este servicio si pueden comunicarse a través de una casilla de correo. Brian es otro gran ejemplo de un miembro de A.A. que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, no solamente en su propia labor de servicio, sino también animando y apoyando a otros que sienten la responsabilidad de extender la mano de A.A.
Para acceder a más información acerca del Servicio de Correspondencia de Correccionales de A.A., visite https://www.aa.org/assets/en_US/search/f-26-corrections-corresponden-ce-a-special-kind-of-aa-service o bien busque el folleto respectivo en la mesa de literatura de su grupo.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Invierno 2018) con permiso de A.A. World Services, Inc.
AA
2020.07.12 

https://www.eldia.com/nota/2020-7-11-1-58-41-alcoholicos-anonimos-tiene-un-telefono-de-guardia-las-24-horas-en-la-region-la-ciudad

AA
2020.07.12 

https://youtu.be/5Qqc9TE8-y4. La historia de AA en video teatro.

Quedará hasta el proximo jueves en youtube.
Em português do Brasil, ou seja, em luso-galaico. 😃😍❤️
AA
2020.07.12 

Intergrupo móvil — Una herramienta de alcance

Una tarde fresca de febrero de 2020 (cuando los A.A. se reunían en persona — antes de los cierres debidos al Coronavirus), Rebekah R., gerente de la oficina del Intergrupo de Alcohólicos Anónimos del Este de Tennessee (ETIAA, por sus siglas en inglés), y algunos voluntarios de A.A., se presentaron pocas horas antes del evento programado, descargaron y desempaquetaron cajas de cosas y empezaron a montar paneles de exhibición.
En las semanas previas al evento se repartieron volantes anunciando una “Mesa de trabajo del Intergrupo móvil”. Bueno, entre los volantes y la transmisión de boca en boca, algunos A.A. curiosos e interesados se habían congregado al frente de la mesa. Mientras un voluntario filmaba toda la mesa de trabajo (sin mostrar las caras, por supuesto), Rebekah ocupó su lugar detrás de las exhibiciones de libros, folletos, paneles informativos y diversas cosas más. Saludó a los congregados y empezó a hablar acerca de cómo llevar el intergrupo —y aun más importante, “por qué” llevar el intergrupo— al evento. Presentó un resumen condensado de lo que es un intergrupo: “El propósito de un intergrupo es facilitar el trabajo de Paso Doce. Ese es nuestro propósito principal. Es la razón por la que tenemos una línea directa de asistencia — reunir a la gente para hacer visitas de Paso Doce”. Describió brevemente la diferencia entre un intergrupo y la Oficina de Servicios Generales: “Nosotros (intergrupo) hacemos cosas que los grupos individuales no pueden hacer, como por ejemplo establecer una línea directa de asistencia, tener mucha literatura, y mantener actualizada la información de las reuniones en la Meeting Guide App. Facilitamos a los A.A. de nuestra área llevar a cabo el trabajo de Paso Doce. La OSG, indicó ella, también hace posible llevar a cabo el trabajo de Paso Doce, pero “hacen cosas que un intergrupo no puede hacer, como por ejemplo, publicar libros u organizar la Conferencia de Servicios Generales”.
Señalando a las mesas llenas de información, libros y otros artículos, Rebekah dijo que “aunque puede parecer que nuestro intergrupo móvil solo se dedica a vender cosas, nuestro enfoque principal es servir, especialmente en las áreas que no pueden llegar fácilmente a nosotros. El ETIAA ofrece cobertura a siete distritos del Área 64 (Tennessee) que incluye 25 condados con aproximadamente 120-150 grupos con 400-500 reuniones a la semana.
Comunicar el mensaje de esperanza y recuperación de A.A. al alcohólico que aún sufre es una faceta de casi todo lo que nosotros los A.A. hacemos — y los alcohólicos oyen por primera vez el mensaje de A.A. a través de una (o varias) fuentes.
Pero para muchos miembros de A.A., alguien de la oficina central o intergrupo local respondió a su temblorosa llamada pidiendo ayuda. El intergrupo fue la “mano de A.A.” que estaba lista, esperando y tendida cuando un borracho se armó de valor para llamar. El intergrupo móvil, según Rebekah, mejora la comunicación porque es una herramienta de alcance para el intergrupo. Al usarla, podemos informar a la gente acerca del intergrupo para que nos puedan usar. Si no saben que estamos aquí, no nos pueden usar”.
Como Bill W. dijo en una charla ante la Conferencia de Servicios Generales de 1960, “Cuando lo piensas, A.A. es un medio singular de comunicación; nuestras vidas han dependido de la comunicación; nuestra unidad depende de la comunicación; nuestro funcionamiento depende de la comunicación.
Todo ha dependido de este asunto de la comunicación”. (Nuestra gran responsabilidad, páginas 101-102)