AA
2016.11.02 

La historia ahora ilumina los trabajos de las oficinas centrales/intergrupos

Bill W., el cofundador de A.A., consideraba los intergupos esenciales para el “panorama de A.A. en acción.” Hace 50 años, en el número de noviembre de 1951 del Grapevine, dijo: “los intergrupos se ocupan de aquellos trabajos de área que ningún grupo o miembro individual podría hacer. Unifican las regiones; hacen funcionar a AA.” ( El lenguaje del corazón , pág. 133)
Tanto Bill como el Dr. Bob, el otro cofundador de A.A., se dieron cuenta muy pronto de la necesidad de los intergrupos, que tienen casi tantos años de existencia como la Comunidad misma. Así que cuando unos 100 representantes de intergrupos y oficinas centrales de los Estados Unidos y Canadá se reunieron en el 16º Seminario Anual de Oficinas Centrales/Intergrupos en Edmonton, Alberta, el pasado mes de septiembre, para hablar sobre asuntos de trabajo y disfrutar de la camaradería, sabían que la eficacia de sus propias oficinas se debe en gran parte a las tribulaciones y compartimientos colectivos de sus predecesores. Como dice Jan D., gerente del Intergrupo de Edmonton, Alberta, que organizó el seminario, “hoy en día no hay nada original en A.A. Todo lo que sabemos y hacemos nos viene de nuestros predecesores, ya sea el Grupo Oxford, o los trabajadores de las oficinas centrales/intergrupos que vinieron antes que nosotros y compartieron libremente sus experiencias espirituales y soluciones que adquirieron por la dura experiencia.”
Al comienzo había el Comité Central de Cleveland, Ohio, donde en octubre de 1939, apenas cuatro años después del primer encuentro de Bill y el Dr. Bob, se reunía un comité compuesto por siete personas “para coordinar los trabajos relacionados con la hospitalización y el apadrinamiento.” El Dr. Bob no solo apoyaba el comité sino que participaba activamente, según Dan K., un compañero suyo de Akron. “Doc desempeñaba un papel importante en el Comité Central,” Dan comentó, donde las discusiones a veces llegaban a ser muy acaloradas. “Durante la reunión, se cruzaban palabras fuertes como las que se suelen oír en un bar.” En una ocasión, nos dice, “el Dr. Bob se puso de pie, silenció al grupo y dijo, ‘caballeros, por favor. Somos miembros de Alcohólicos Anónimos. Apliquemos los principios de A.A. a estas reuniones de negocios. Ustedes son servidores de sus grupos y están aquí para escuchar las ideas formuladas por el comité. Que no hablemos todos a la vez, y efectuemos esta reunión como un servicio al Señor y un servicio a nuestros miembros compañeros…’ Después de esto, no había más peleas cuando el Dr. Bob estaba presente.” (El Dr. Bob y los buenos veteranos).
Otro de los primeros intergrupos surgió en Chicago, donde una A.A. llamada Sylvia utilizaba su cheque mensual de pensión de manutención para alquilar un apartamento en el suburbio de Evanston, donde se efectuó la primera reunión de A.A. del área en 1939; y había tantas llamadas de teléfono que la secretaria personal de Sylvia, Grace Cutice (no alcohólica) pronto tuvo que encargarse de multitud de trabajos de la oficina. En 1941, después de la publicación del artículo de Jack Alexander acerca de A.A. en el Saturday Evening Post, el apartamento “se convirtió en algo parecido a la Estación Central de Chicago,” dijo Bill en A.A. llega a su mayoría de edad, y había que hacer algo al respecto. Por lo tanto, [los A.A.] alquilaron una oficina en el Loop, donde, escribió Bill, “Grace se instaló para dirigir el flujo de solicitantes de atenciones de Paso Doce, hospitalización, y otro tipo de ayuda. Este fue el primer centro organizado de servicio local”…seguido por el de la ciudad de Nueva York en 1942, que estaba localizado en el club de la calle West 24th de Manhattan.