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2016.11.08 

¿A dónde van los bebedores periódicos para identificarse en A.A.?

“Me llamo Mark y soy alcohólico,” escribe un miembro de A.A. de Colombia Británica. “Me integré en el programa de A.A. hace un año y medio y todavía me resulta difícil sentirme conectado.”
El problema, explica Mark, está “en la escasez de testimonio en la literatura clásica de A.A. referente al tipo de alcoholismo mío, el bebedor periódico…. Mi experiencia fue de poder pasar largos períodos de tiempo sin siquiera pensar en beber, solo para irme repentinamente de juerga y después sufrir de esos sentimientos característicamente alcohólicos de depresión y desesperación. Pero casi nunca me tomé un trago por la mañana, y muchas de las juergas se acabaron en una sola noche …. Mi pareja, que lleva nueve años en el programa, me dice que ha visto irse de A.A. a muchos con síntomas parecidos a los míos por no poder encontrar dentro de A.A. la necesaria razón para confirmar su forma de beber como alcoholismo. Si se me ha escapado alguna lectura básica, por favor indíquenme el título.”
En su respuesta a la carta de Mark, un miembro del personal de la Oficina de Servicios Generales después de explicar que la oficina es un depositario de la experiencia compartida de A.A., cuenta algo de su historia personal: “Mi hermano y yo somos miembros de A.A. Él era un bebedor periódico y yo bebía todos los días. Curiosamente, mi hermano creía que no podía ser alcohólico porque podía dejar de beber por períodos de tiempo. Yo creía que no podía ser alcohólico porque no tenía que dejar de beber y podía beber todos los días.
“Al fin de nuestras carreras de bebedor, acabamos en el mismo lugar, incapaces de vivir la vida según nos venía, incapaces incluso de salir de nuestros dormitorios en el apartamento que compartíamos. Hoy, mi hermano y yo llevamos 20 años sobrios. Esta historia sirve para confirmar que a pesar de haber caminado por sendas distintas para llegar a A.A., la solución que A.A. nos ofrece da resultados tanto para el bebedor diario como para el bebedor periódico.”
Luego dice que “en nuestro texto básico, Alcohólicos Anónimos[el Libro Grande] hay mucha información sobre los diferentes aspectos del alcoholismo.” Refiriéndose a la cuarta y más reciente edición, comenta: “en los capítulos titulados ‘La opinión del médico’ [pág. xix] y ‘Más acerca del alcoholismo’ [pág. 28] se nos presentan descripciones de las diversas costumbres de beber que tienen los alcohólicos. Por ejemplo, en la página 31 dice: ‘Comenzando a beber después de un período de sobriedad, al poco tiempo estamos tan mal como siempre. Si estamos haciendo planes para dejar de beber, no debe haber ninguna reserva de ninguna clase, ni ninguna idea oculta de que algún día seremos inmunes al alcohol.’”
Además, el autor de la carta sugiere a Mark que “te remitas al capítulo ‘¿Yo, alcohólico?’, que describe el bebedor periódico.” Y el folleto “44 preguntas” (pág. 9), con formato de preguntas y respuestas. “Puedo pasar bastante tiempo sobrio entre juergas. ¿cómo puedo saber si necesito A.A.?” La respuesta dice en parte: “La mayoría de los A.A. diría que lo que determina si eres alcohólico no es con qué frecuencia bebes sino cómo bebes. Muchos bebedores problema pueden pasar semanas, meses y de vez en cuando años sin beber… Luego, por alguna razón inexplicable, se van de parranda… Puede que dure una sola noche o prolongarse días o semanas. Cuando se termina, el bebedor suele estar débil, sentirse arrepentido y resuelto a nunca dejar que vuelva a ocurrir. No obstante, vuelve a ocurrir.”
Finalmente, el que escribe la carta aconseja a Mark que “sigas asistiendo a las reuniones y trates de identificarte en vez de comparar. Nos es fácil ver lo diferentes que son las historias de otras personas, pero al considerarlas más detenidamente, vemos lo parecidos que son las costumbres y los sentimientos de nuestros compañeros alcohólicos.”
Box459 Agosto-Septiembre 2004