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2016.11.09 

Al terminar, aquéllos que lo observaron pudieron fácilmente ver que el esfuerzo de decir esas breves palabras lo habían dejado físicamente débil y agotado.

Fatigado como se encontraba, fue forzado a salir; con consternación, miles de ojos lo siguieron conforme él dejaba la tribuna.
“Fue una terrible lucha para Lavelle y para mí sentarnos ahí y observarlo”, dijo
Emma. “Sabíamos que cada respiración era difícil para él; cuando terminó no se sentó
en el podio, se fue. Nosotros salimos de ahí tan rápidamente como pudimos y yo estaba
aterrorizada; pensé que quizá le diera un colapso, pero llegamos a casa casi al mismo
tiempo y él parecía estar bien otra vez”.
Al S., que manejó de regresó a Akron con el Dr. Bob, dijo: “Ese esfuerzo le costó tanto, que sólo pudo reclinarse exhausto en el asiento. Literalmente se había entregado por completo”.
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El material proveniente de EL DR. BOB y los Buenos Veteranos
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