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2016.10.27 

ta es que definitivamente me gustaría pedirles un favor.

Podrían publicar otro artículo acerca de nosotros.
El público en general solo tiene una vaga idea de cómo es nuestra sociedad. Creo que estarían interesados en verla por dentro.
Desde nuestra perspectiva, se tiene que hacer un trabajo vital. Ahora que la fórmula de la recuperación está al descubierto y dando resultados a un ritmo prodigioso, nuestro problema principal es mantener nuestra unidad como movimiento hasta que todos los borrachos del mundo hayan podido considerar detenidamente la idea.
Entonces, si el hombre de la calle puede ver cómo es por dentro realmente nuestra comunidad, y pudiera resultar bien claro para él lo bueno que los A.A. hacen y lo que no hacen en sus relaciones unos con otros y con el mundo exterior, el Saturday Evening Post habría sacado una póliza de seguros a favor de nuestro futuro, cuyo valor nadie podría calcular.
El 9 de junio, Jack Alexander contestó diciendo que siempre había pensado en escribir un artículo de seguimiento pero nunca se había puesto a hacerlo. También le parece que hay algún problema con la idea y dice:
Hay un problema básico respecto al asunto; no veo, en este momento, que haya suficiente material para justificar echarle otro vistazo. Es cierto que el número de miembros de A.A. ha crecido enormemente, pero eso en sí mismo no es sino un dato estadístico. La historia básica ––la psicología de los bebedores, cómo A.A. funciona para ellos, los pasos para detener el hábito–– sigue sin cambiar; o al menos así me parece a mí.
El 13 de diciembre de 1949, Bill W. escribió a Jack Alexander describiendo los momentos decisivos del movimiento de A.A. entre los que se incluían la decisión de abandonar el Grupo Oxford, el hecho de que Rockefeller insistiera en que no necesitaban dinero, la formación del la Fundación Alcohólica y la composición de los dos primeros capítulos del Libro Grande.
Portada de The Saturday Evening Post, 1 de abril de 1950
En los meses siguientes Bill W. y Jack Alexander mantuvieron correspondencia acerca de las correcciones que creían necesarias en el artículo. Finalmente, ocho meses después de que Bill W. presentara a Jack Alexander su idea, el artículo “El mejor amigo del borracho” fue publicado en el número del 1 de abril de 1950 de The Saturday Evening Post.
“El mejor amigo del borracho” tuvo un gran éxito, tal como lo había tenido el anterior artículo. El 22 de abril de 1950, Bill W. escribió a Ben Bibbs, editor de The Saturday Evening Post, para elogiar a Jack Alexander y los dos artículos. Bill escribió lo siguiente:
Jack Alexander, en su reciente artículo del Saturday Evening Post, “El mejor amigo del borracho”, lo ha vuelto a conseguir.
Nosotros, los Alcohólicos Anónimos, queremos expresar lo inmensamente agradecidos que cada uno de nosotros se siente por este feliz acontecimiento. No es una exageración decir que el artículo sobre “Alcohólicos Anónimos” de Jack de hace nueve años puso la recuperación al alcance de 10,000 alcohólicos y llevó una gran felicidad a otros tantos hogares. Ya que la impresión causada al público por este último artículo de Jack no ha podido ser mejor, no tenemos ninguna duda de que conseguirá un buen resultado.
Sabemos que todo el mundo llegará un día a estar de acuerdo en que estos dos artículos de Jack acerca de A.A. deben ser considerados como el mejor servicio público que el Saturday Evening Post haya hecho jamás. Y eso es decir muchísimo.
Cuando Jack Alexander falleció en 1975, el obituario del periódico West Texas Register le atribuyó el mérito de ser el periodista que convirtió a “Alcohólicos Anónimos en una importante organización por medio de los artículos que escribió acerca de su trabajo”. Hoy día, los Archivos Históricos de la Oficina de Servicios Generales aún siguen recibiendo peticiones de copias de los dos artículos.