AA
2016.11.22 

El alcoholismo como enfermedad espiritual según A.A.

He aquí un capitulo vital de los albores de la historia de A, A. que no había sido publicado con anterioridad. Antes de que Bill llevara el mensajes de Bob, y aún antes de que Ebbie le llevara el mensaje a Bill, hubo otro de nombre Roland H. que le había llevado el mensaje a Ebbie. Roland H. un alcohólico sin remedio, había sido encausado por el camino espiritual de la recuperación por el célebre psiquiatra. Dr. Cari Gustavo Jung, de Zurich.
Este extraordinario intercambio de cartas revela por primera vez no sólo la histórica ascendencia directa de A. A. sino que también la fantástica situación en la que Jung, hondamente involucrado con los científicos y con una reputación científica que podía verse comprometida, sintió que tenía que ser cauto sobre la revelación de su profunda y constante creencia en el sentido de que las fuentes fundamentales de la recuperación son los recursos espirituales.
Los herederos del Dr. Jung han dado su autorización para publicar su carta en la revista "Grapevine" de A. A.
23 de Enero de 1961
Profr. Dr. Cari. G Jung
Kusnacht, Zurich
Soestresso 228
Suiza
Muy estimado Dr. Jung.
Esta carta de reconocimiento ha sido demorada por largo tiempo.
Primero me presentaré como Bill W.- cofundador de la sociedad de Alcohólicos Anónimos, Aunque seguramente ha tenido noticas de nosotros, dudo que esté consciente de que cierta conversación que tuvo usted una vez con uno de sus pacientes, un señor Roland H., a principios de 1930, jugó un papel crítico en la fundación de nuestra Fraternidad.
Aunque Roland H. murió ya hace mucho, ¡os recuerdos de su extraordinaria experiencia durante su tratamiento con usted, han llegado a formar definitivamente, parte de la historia de A. A.. Nuestro recuerdo de la exposición de Roland H. sobre su experiencia con usted es el siguiente:
Habiendo agotado otro medio de recuperación de su alcoholismo, fue más o menos en 1931 cuando se convirtió en paciente suyo. Creo que permaneció bajo su tratamiento por espacio aproximado de un año. Su Admiración por usted... era ilimitada y abandonó el tratamiento con un sentimiento de mucha confianza. Para su gran consternación, pronto reincidió en la intoxicación alcohólica. Seguro de que era "su último recurso", nuevamente se puso en sus manos. Siguió luego la conversación entre ustedes que había de convertirse en el primer eslabón en la cadena de acontecimientos que originaron la fundación de Alcohólicos Anónimos.
Lo que recuerdo de su narración de esa conversación es esto: En Primer lugar, usted francamente le informó sobre lo irremediable de su estado en lo concerniente a la continuación de tratamientos médicos o psiquiátricos. Esta declaración veraz y humilde por parte de usted fue, sin lugar a dudas, la primera piedra sobre la que nuestra sociedad ha sido construida.
Viniendo de usted, en quien confiaba y a quien admiraba tanto, el impacto en él fue inmenso. Cuando en consecuencia le preguntó si había alguna otra esperanza, usted le dijo que podía existir, siempre que pudiera llegar a sentir una experiencia espiritual o religiosa, en pocas palabras, una conversión genuina. Le hizo usted notar que tal experiencia, si llegaba a ocurrir, podría darle una nueva motivación, ahí donde ninguna otra cosa podría hacerlo. Pero si le advirtió que, en tanto que tales experiencias habían logrado a veces la recuperación de Alcohólicos, eran relativamente raras. Le recomendó que se situara en una atmósfera religiosa y que esperara los resultados.
Creo que ésta fue la esencia de sus consejos. Poco tiempo después, el Sr. Roland II. se unió a los grupos Oxford, un movimiento de evangelización que estaba en ese tiempo en la cúspide de su éxito en Europa y con el cual está usted sin duda, familiarizado. Recordará el gran énfasis que ponían en los principios de autoanálisis, confesión, reparación y el darse en servicio a los demás. Le daban mucha importancia a la meditación y a la oración. En este medio. Roland II., encontró la experiencia de conversión que lo liberó en aquel tiempo de s