AA
2016.11.30 

En la reunión del Capítulo Siete de Foxhall se dispone de pizarras blancas (interactivas) en la sección reservada para ASL y los sordos y oyentes se pueden enviar mensajes de texto.

Hay algunos A.A. que, como Teresa, conocen algo de ASL. Y se puede deducir mucho por el contexto al compartir con la gente sorda. Pero las grabaciones en video, pese a lo valiosas que son, son sólo el principio, para Teresa. Y como la Oficina de Servicio General se encuentra en proceso de seleccionar un intérprete de ASL para las nuevas traducciones de Alcohólicos Anónimos y Doce Pasos y Doce Tradiciones, Teresa ha podido facilitarle a la OSG contactos con intérpretes profesionales. Además ha compartido información sobre posibles intérpretes con los miembros sordos de su comité de Accesibilidad. Uno de ellos escribió una evaluación completa de cada uno de los solicitantes.
“Mi distrito le dio $900 a mi comité de Accesibilidad para este año para hacer los eventos de servicio especiales de A.A. accesibles a sordos”, informa Teresa. “Es cierto que cuesta dinero, pero cuando lo hay, realmente puede tener un impacto. Pero no sólo se trata de dinero. Si se ve a una persona que es sorda en una reunión, se cruza la sala y se habla con ella. No todo el mundo tiene auto, especialmente en comunidades cosmopolitas grandes, así que se les ofrece llevarlos. Si estás en un comité, pregunta a ver si alguien tiene contacto con alcohólicos que sean sordos. El hecho de que no hay ninguno presente no significa que no tengan ningún interés en asistir. Hay que recordar que la misma razón que tiene una persona oyente por no ir a una reunión, la tiene también una persona sorda. Y la persona sorda además tiene otra razón: no puede entender lo que se dice ni comunicarse de una forma eficaz con la comunidad.
“Francamente, de cierta forma, la barrera entre los sordos y A.A. son las personas oyentes mismas. Tenemos que derrumbar esa barrera. A.A. no es un regalo sólo para la gente oyente. Lo es para todo el mundo”.
Box459, Invierno 2016