AA
2018.01.16 

Pagar nuestras cuentas con algo que no sea dinero. Hace algunas semanas, una A.A.

del sudoeste llamó preocupada a la Oficina de Servicios Generales. Explicó que su grupo se reunía en una sala de un hospital local que se negaba rotundamente a aceptar ningún tipo de alquiler.
Aunque el grupo se sentía incómodo con el arreglo, hasta el momento se habían conformado con la situación. Entonces se presentó una oportunidad: El hospital lanzó una campaña de recoger fondos y uno de los métodos que utilizaron para conseguir dinero fue vender los ladrillos de su antiguo edificio, que había sido demolido. El nombre de cada persona u organización que participó en la campana, a $120 el ladrillo, aparecería en una lista puesta en un tablón a la vista del publico.
El grupo aprovechó la oportunidad de comprar un ladrillo, considerándolo como una forma simbólica de cumplir parcialmente con su obligación de pagar un alquiler y, al mismo tiempo, expresar su gratitud al hospital. No obstante, la mayoría de los miembros eran de la opinión de que aparecer públicamente en la lista como Alcohólicos Anónimos constituiría una violación de la Tradición de Anonimato. Se consultó la conciencia del grupo y se llegó a la conclusión de que, puesto que los miembros habían comprado un ladrillo con el fin de cumplir con la tradición de automantenimiento, deberían identificarse públicamente como "Anónimos.”
Bill W., el cofundador de A.A., solía decir que existe "un lugar donde se mezclan el dinero y la espiritualidad en el sombrero." Pero el "sombrero" puede tomar muchas formas y tamaños y ser de muchos colores, como muestra la experiencia de este y otros grupos.
Por ejemplo:
Un grupo de California se reunía durante un tiempo en una iglesia que rehusaba aceptar ningún alquiler. Por lo tanto, el grupo explicó a la iglesia la Séptima Tradición de A.A. de automantenimiento, y los miembros se ofrecieron para hacer una limpieza mensual del local donde el grupo se reunía. El arreglo les pareció bien a todos, según nos informó un miembro, y un año los A.A. incluso pintaron la sala.
Un grupo de Washington, D.C., se reúne en una sala del Senado de los EE.UU., el cual no puede aceptar alquiler.
Los miembros mantienen limpio el local y han donado una cafetera nueva. Algunos grupos que se encuentran en situaciones parecidas han donado sillas, mesas, papel de escribir, alfombras; algunos cortan la hierba o pagan servicios de limpieza; otros utilizan el "dinero de alquiler" para suministrar literatura a la institución o a un hospital o centro correccional locales.
Todos estos sustitutos de alquiler están conforme con las Guías de Finanzas de A.A. que sugieren a los grupos que, si la institución en la que se reúne el grupo de A.A. no puede aceptar alquiler (como en el caso de un edificio estatal o federal), entonces el grupo "puede contribuir normal mente de otra forma," tal como comprar aparatos o muebles para la institución.
Para determinar la forma apropiada de tratar estos asuntos, el grupo puede aprovecharse de la experiencia de otros miembros de la Comunidad. No obstante, a la hora de la verdad, solo es responsable ante la autoridad de su propia conciencia colectiva. Y, de acuerdo al espíritu de la Cuarta Tradición, cada grupo es autónomo "excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a A.A. en su totalidad."
Box459 feb-mar 1997