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2016.12.01 

Confinada a casa—pero no sola ni lejos de A.A.

Todos los jueves por la tarde un puñado de mujeres miembros de A.A. de nombres tales como Carla, Marie, Janis, Peggy, Lois y Susan dejan lo que están haciendo y se dirigen a un pequeño estudio apartamento en la zona centro de Manhattan. Allí, cuando las agujas del reloj marcan las seis en punto de la tarde, se instalan alrededor de Beth K., sonriente en su sillón, y abren la reunión que llaman Esperanza.
Sucedió en la primavera de 1999 cuando, tras sufrir una grave caída, Beth se vio imposibilitada de salir para asistir a las reuniones y algunas de sus amigas de A.A. decidieron llevarle el mensaje.
Cada semana los miembros se turnan en coordinar la reunión de una hora de duración. Básicamente una discusión que se suele enfocar en un tema sacado de Reflexiones Diarias: Un libro de reflexiones escritas por los A.A. para los A.A., se transforma una vez al mes en una reunión de Pasos. Al principio en el grupo no se pasaba la canasta pero ahora sí se pasa. Hasta la fecha se han recogido unos $350 y se han enviado contribuciones al Intergrupo de la ciudad de Nueva York y a la O.S.G. Los futuros donativos también están destinados al Área del Sudeste de Nueva York.
Los miembros han celebrado cambios y ascensos en sus trabajos, compromisos, jubilaciones y aniversarios de A.A. Han ofrecido unas a otras su apoyo en épocas difíciles, de cáncer, diabetes, depresiones y alguna recaída. Aunque es básicamente un grupo de mujeres, Esperanza ha acogido a un hombre miembro de A.A. confinado a una silla de ruedas. Lois dice: “El agradecimiento de Beth por la reunión invariablemente me levanta los ánimos. Puedo ver la forma en que ella personifica la Oración de la Serenidad—aceptando lo que no puede cambiar, cambiando lo que puede cambiar para mejorar, y de alguna manera reconociendo la diferencia—y ha tenido un impacto positivo en mi propia vida.”
Lois comenta que Beth, que ahora lleva 50 años sobria, han enriquecido su sobriedad espiritual y substancialmente, y dice que ella “es una fuente de historias interesantes de A.A. Por ejemplo, nos contó lo que pasó en la celebración de su cuarto aniversario, cuando Bill W. [cofundador de A.A.], que estaba allí presente, le narró su historia mientras se tomaban un café. También nos ha recordado que los pioneros no utilizaba la palabra sponsee (“ahijado”); solía hablar de sus “pigeons” (palomas).
Susan dice que el nombre del grupo “refleja nuestra esperanza por disfrutar de otro día de sobriedad y una conexión espiritual que va fortaleciéndose con el tiempo.” Dice que cuando hay que aplazar la reunión por alguna fiesta importante, como el Día de Acción de Gracias, “un miembro se ofrece para llevar la cena a Beth, y en Navidad, una de nosotras pone un árbol adornado en su cuarto.” A veces, añade Susan, “si estoy fuera de la ciudad y no puedo asistir a la reunión, llamo por teléfono para decirles a todas que estoy allí en espíritu, y de verdad lo estoy.”
Para Beth, los jueves son días muy especiales. “Los espero con gran ilusión,” dice ella. “Mi ayudante arregla la habitación para que esté limpia y ordenada, y me siento bien solo al pensar en todo lo que va a pasar.” Lo que le encanta especialmente de la reunión Esperanza “es el humor. Las mujeres no me tratan como una mujer de 80 años confinada en casa. Bromean sin piedad; por ejemplo, si mi vestido se me desliza y se me queda desnudo un hombro, una compañera me dirá: ‘Beth, otra vez te las estás dando de mujer fatal.’ Cada persona aporta algo distinto a la reunión. Hay una fusión de esperanza, ayuda y amor que crea un gran energía en mi pequeño apartamento: la misma que se encuentra en las reuniones de A.A. de todas partes.”
Box459 abril-mayo 2002