AA
2018.02.07 

Los nuevos custodios de Clase B se entusiasman por el servicio de A.A. A.A.

da la bienvenida a cuatro nuevos custodios Clase B (alcohólicos), todos con experiencia de servicio—Michael P., custodio regional del Nordeste; Gary K., custodio regional de Sudoeste Murray M., custodio general/Canadá; y Arnold R., custodio de servicios generales. Todos tienen en común el deseo de ayudar a A.A. en todo lo que puedan.
Michael P., de Fair Haven, Vermont, sucede a Tony T. como custodio regional del Nordeste. Mike, que logró la sobriedad en diciembre de 1985, dice que intenta “mantenerlo simple, como solía decir el Dr. Bob. Como otros muchos de nosotros, y a veces con aparentemente buenos motivos, tenía tendencia de complicarme la vida, pero la sobriedad maravillosamente me ayuda a poner los pies en la tierra.”
Nacido y criado en Vermont, Mike pasó una breve temporada en Maryland; y es miembro desde hace mucho tiempo del Grupo Fair Haven. Cuando Mike llevaba dos años sobrio, su primer padrino, John L., en aquel entonces miembro del comité de distrito, le introdujo en el servicio.
Según recuerda Mike: “John me dijo: ‘Soy M.C.D. Hazte tú R.S.G. [representante de servicios generales].’ Y así lo hice.”
Desde entonces ha servido en otros muchos puestos, incluyendo M.C.D., coordinador de área, y delegado de Panel 50 (2000-2001).
Maestro de ciencia durante 30 años, Mike, hombre de muchas facetas, también es ministro de la eucaristía, y ha sido árbitro de football en la escuela secundaria. Conocí a Jackie, su esposa, en la escuela secundaria, y la pareja lleva 33 años casados. Dice con una sonrisa: “Hemos tenido muchos altibajos desde entonces.” Tienen dos hijos, Michele y Jamie, y dos nietos gemelos de tres años.
Gary K., de Parker, Colorado, sucede a Beth R. como custodio regional del Sudoeste. Bebedor precoz—“tenía sólo 12 años y todavía no me había cambiado la voz”—Gary nació en el este de Montana y se crió allí y en Wyoming. En junio de 1983, en Worland, Wyoming, tocó fondo y llamó al sherif.
Por suerte, el ayudante del sherif que contestó tenía una tarjeta en su despacho que había dejado un miembro del comité de cooperación profesional. El ayudante llamó por teléfono al contacto de A.A., John, quien, a su vez, llamó a Gray. “Me dijo que tomara miel y Gatorade,” dice Gary, “y al día siguiente por la noche me llevó a una reunión del Grupo South Big Horn, en Basin, a unas cuarenta millas de distancia.” Funcionó y cuando Gary llevaba 37 días sobrio, empezó a participar en el servicio. “Todavía recuerdo cortar las cubiertas de decenas de Libros Grandes,” dice, “para poder llevarlos a las cárceles y las prisiones.”
Antiguo delegado de Panel 43 (1993-94), Gary es miembro del Grupo Parker en Colorado donde ha vivido los últimos cuatro años. Es presidente de una firma asesora y de contabilidad que sirve a compañías de petróleo y gas, y lleva 16 años casado con Michelle, una compañera de A.A. Tiene tres hijos, Effie, Ole y Danielle y dos nietas y se siente muy agradecido por su sobriedad. “Amo a A.A.,” dice. “Cuando bebía, destruí todo lo que amaba. Pero en A.A. no es así. Para mí es hora de devolver lo que se me ha dado, y el servicio es la mejor forma de hacerlo.”
Murray M., de Thunder Bay, Ontario, sustituye a Alex P. como custodio general del Canadá. Aprendió por propia experiencia que A.A. es un programa de atracción. “Mis padres bebían. Siempre había alcohol en mi casa y empecé a beber a los 14 años. Unos años más tarde cuando trabajaba como profesor en Confederation College, un colega que solía ser un desastre, de pronto presentó un aspecto estupendo.
Bill me sonreía cuando me cruzaba con él en el pasillo. Sabía que había dejado de beber, pero no sabía que era miembro de A.A. Pensaba en Bill a menudo y en diciembre de 1982 me ayudó a ingresar en una institución de tratamiento.