AA
2016.12.05 

La espiritualidad de A.A. tiene cabida para todas las religiones, o ninguna

“Después de haber leído cantidad de material informativo sobre A.A. en su Web site [ www.aa.org ] me armé de suficiente valor como para asistir a mi primera reunión,” escribió un principiante llamado Ben E. en un e-mail dirigido a la Oficina de Servicios Generales el pasado mes de julio. “Aunque me he mantenido sobrio desde el 11 de junio, mis primeras 24 horas de sobriedad, creo necesitar la ayuda y apoyo de un grupo como A.A. para asegurar que me siga manteniendo sobrio y no tenga una recaída. La pregunta que quiero hacerles es la siguiente: ¿Cómo conciliar el hecho de que A.A. parece tener un fuerte componente espiritual con el hecho de que yo soy un ateo convencido? ¿Voy a ofender a otras personas en la reunión si no rezo el padrenuestro? ¿Sería un factor perturbador el que un incrédulo esté entre personas con firmes creencias en Dios?”
Un miembro del personal de la OSG le escribió una respuesta: “Podemos decirte, Ben, que muchos miembros de A.A. que eran y todavía son ateos o agnósticos han podido mantenerse alejados de un trago, día a día, poniendo en práctica los principios de la Comunidad encarnados en nuestros Doce Pasos y Doce Tradiciones. En lo que concierne a la fe, los A.A. sobrios andan por sendas muy diversas. A.A. no es un programa religioso. Decimos en nuestro Preámbulo que no estamos aliados a ninguna secta ni confesión religiosa, y el único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de beber.”
Dice además que en muchos grupos de los Estados Unidos y Canadá es tradicional cerrar las reuniones rezando el Padrenuestro o la Oración de la Serenidad, pero le corresponde a cada grupo determinar lo que va a hacer. Es probable que la costumbre de rezar el Padrenuestro empezara en la década de los 30, según informan algunos pioneros nuestros, y, según la OSG, puede que fuera una costumbre heredada en aquellos días del precursor de A.A., el Grupo Oxford.
Los Archivos Históricos nos explican que en ese entonces no había literatura de A.A. ni tampoco la Comunidad tenía un nombre, así que los grupos pioneros recurrieron a lecturas de la Biblia para inspiración y orientación. Con el tiempo esa inclinación religiosa iba desapareciendo según se ponía cada vez más claro que el programa de recuperación de A.A. podía superar todas las barreras, incluyendo las de la religión y de la raza, y a medida que la Comunidad iba produciendo su propia literatura.
No obstante, el Padrenuestro seguía rezándose en A.A. como en casi todo el mundo. Es razonable suponer que se continuaba esta costumbre de cerrar las reuniones con el Padrenuestro porque, como Bill W., cofundador de A.A., explicó más tarde: “no querían encargar a los oradores el trabajo, molesto para muchos, de inventar sus propias oraciones.” Claro que en toda la historia de A.A. rezar la oración ha sido un acto puramente voluntario. El coordinador casi siempre pide a los presentes que lo hagan “si así lo desean.”
En la carta que Ben recibió, el miembro del personal de la OSG hace notar: “Bill W. fue durante un tiempo un ateo o agnóstico. Creía que era una cuestión de gran significación para A.A. y por ello un capítulo entero del Libro Grande [Alcohólicos Anónimos, pág. 41] trata del tema. Además, en el folleto “¿Se cree usted diferente?” aparecen las historias de un agnóstico y un ateo.