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2016.12.12 

Ann M de la O.S.G. fue un querido vínculo con los primeros días de A.A.

Bill W., cofundador de A.A., contrató a Ann M. para trabajar en la Oficina de Servicios Generales (conocida en aquel entonces por el nombre de oficina de servicio mundial) en mayo de 1948 cuando ella llevaba seis semanas sobria. Se quedó casi tres décadas, contribuyendo al desarrollo de A.A. en sus comienzos con su inteligencia, su gracia y su amor para con Alcohólicos Anónimos. Durante los siguientes 24 años, hasta su fallecimiento el 3 de octubre de este año a la edad de 83 años, siguió dando de sí misma a la Comunidad.
En un mensaje que leyó en un servicio conmemorativo para celebrar la vida de Ann, Bob R., secretario ejecutivo de la Asociación Intergrupal de la ciudad de Nueva York, dijo: “Ella atendía los teléfonos del Intergrupo cada miércoles hasta hace unos pocos años. Si estuvieras buscando a una mujer que viviera el programa de Doce Pasos de A.A. hasta el máximo, no podrías haber encontrado un mejor ejemplo.”
Recordando cómo era la O.S.G. en los primeros días, Lib S., miembro del personal jubilada que trabajó estrechamente con Ann, dice que la primera oficina se abrió en 1940 en la calle Vesey, cuando había tan solo unos 2,000 miembros (El Manual de Servicio de A.A., pág. S9) para responder al creciente volumen de correspondencia y llamadas telefónicas que se convertirían en un auténtico diluvio un año más tarde como consecuencia de la publicación en el Saturday Evening Post del famoso artículo sobre A.A. por Jack Alexander. “Llegué a la O.S.G. unos tres años después de Ann,” dice Lib, “y ella era mi mentor. Éramos pocos los miembros del personal en ese entonces, y el volumen de correspondencia y llamadas de teléfono iba aumentando rápidamente, y la oficina era muy a menudo un caos. A mediados de los años 50, se contrató a un gerente para la oficina, Hank G., que intentó establecer algunas normas y rutinas administrativas. Ann y otros miembros del personal que nunca vacilaban en ausentarse de la oficina unas cuantas horas para ayudar a un borracho necesitado le solían dejar a Hank un poco perplejo. Había pocas reuniones de Pasos en Nueva York en aquella época, y ella amadrinaba a muchas personas. Para Annie el borracho siempre tenía prioridad sobre todo lo demás.”
Cuando Ann logró su propia sobriedad, el 12 de abril de 1948, tenía 31 años de edad y los A.A. de esa época que por lo general tocaban fondo alrededor de los 50 años le consideraban una persona joven. Nativa de Seattle, Washington, y adoptada cuando era una bebé por una pareja que pronto se divorció, Ann pasó sus años formativos en Francia. Antes de que Ann llegara a la adolescencia, su madre, a quien ella estaba muy apegada, falleció; Ann fue enviada a los Estados Unidos para vivir con las hermanas de su padres, que eran muy austeras. Y le enviaron primero a un internado en la Escuela del Catedral Nacional de Washington, y luego en la Escuela Brearley de Manhattan. Posteriormente fue a estudiar teatro en Londres y, cuando volvió a los Estados Unidos, empezó a frecuentar los bares. “Le encantaban los clubs nocturnos de Harlem,” comenta Lib, “ir a beber a lugares tales como el Cotton Club y Smalls Paradise y escuchar a las estrellas de jazz como Count Basie, y Duke Ellington y Louis Armstrong. Pero llegó el día en que bebía más que escuchaba. Luego tocó fondo y encontró A.A.”