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2016.12.14 

■ Tendiendo la mano de A.A. al alcohólico de edad avanzada. “Estaba sola.

Mis hijos se habían graduado de la universidad para aquel tiempo y estaban trabajando fuera de la casa, así que el alcohol de 80 grados se convirtió en mi mejor amigo. Trabajaba todos los días, pero cuando llegaba a casa me ponía a beber. Me empezaron los desmayos. Hablaba por teléfono con mis hijos o amistades y no podía recordar la conversación al otro día. Esto siguió así varios años, hasta que una noche regresé a casa después de visitar a mi mejor amiga y no podía recordar nada. Me di cuenta de que algo andaba mal, así que llamé a A.A., y una señora vino a casa a buscarme esa misma noche y me llevó a una reunión. Yo tenía 62 años.”
La experiencia de esta alcohólica, y de muchos más, se cuenta en el folleto “A.A. para el alcohólico de edad avanzada, nunca es demasiado tarde”, publicado por A.A. World Services, Inc. El folleto destaca las historias de una cantidad de hombres y mujeres de muy variados antecedentes con diversas experiencias con la bebida. “Si eres o no un alcohólico,” apunta, “no es cuestión de dónde bebes, cuándo lo haces, por cuánto tiempo lo has hecho, con quién ni aun cuánto bebes. La verdadera prueba está en la respuesta a esta pregunta, “¿Cómo te ha afectado la bebida?”
Actualmente se calcula que hay unos 40 millones de adultos de 65 años o más en Estados Unidos y unos 5 millones más en Canadá, cifras que se espera que se dupliquen en los próximos 25 años. Esto cambiará enormemente la distribución por edades en la población de ambos países y planteará nuevos desafíos para responder a las necesidades de salud de estos adultos mayores. [Datos tomados de U.S. Department of Health and Human Services y la Administration on Aging and Employment and Social Development, Canada.]
En cuanto a la población de gente mayor en A.A., según la Encuesta de Miembros de A.A. de 2011 el 27% tiene de 51 a 60 años de edad, el 15% de 61 a 70 años y el 6% sobrepasa los 70 años. Suman en total más de la mitad de los miembros de A.A.
El alcoholismo no respeta el sexo, la raza, la religión o la edad, y el problema del alcoholismo entre los envejecientes ha ido en aumento por muchos años. El proceso de envejecer trae muchas crisis y casi todas tienen que ver con alguna pérdida. Los hijos crecen y abandonan el hogar. Te mudas a un hogar más pequeño. Hay menos amigos y quedan más apartados. Uno se ve obligado a jubilarse. El estado de la salud física es menos vigoroso y se debilitan las capacidades. Tu pareja de muchos años se muere.
Sin embargo, el momento decisivo para muchas de las personas mayores cuyas historias aparecen en el folleto por fin llegó cuando decidieron enfrentarse al problema. Lo reconocieron de frente y se dispusieron a bregar con él: “La decisión de pedir ayuda fue la más importante y nadie más que yo podía tomarla. Pero una vez tomada, ahí estaba tendida la mano de A.A.”
Sea tendiendo la mano de A.A. a personas mayores ya en A.A. y sobrias o a aquéllos que acaban de entrar al verse afectados por la bebida a una edad avanzada, los miembros y comités de A.A. por toda la estructura de servicio en EE.UU. y Canadá han contribuido a asegurar que el programa de recuperación de A.A. esté disponible para cualquier persona que quiera dejar de beber, sin importar su edad.